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““Si tu cabello está bien peinado y usas buenos zapatos, puedes salirte con la tuya con lo que sea” – Iris Apfel

UNA HISTORIA DE MÁS DE UN SIGLO

Algo que quizás no sabías es que las planchas de pelo tienen casi 150 años. Fueron inventadas en 1872 por Erica Feldman sin saber que estaba creando una herramienta para alisar el cabello. Pero no fue hasta 1912 cuando Jennifer Bell Schofield ideó la primera plancha específica para el cabello. De hecho, tuvo tal trascendencia esta plancha de pelo, que todo lo que ha venido después han sido mejoras y tecnología sobre una herramienta brillante en su diseño: dos placas metálicas que hacían un juego de apertura y cierre sobre una bisagra.

UN INVENTO AL SERVICIO DE LA IMAGEN DE LA MUJER

Que uno de los deseos de las mujeres ha sido desde casi el principio de los tiempos el sentirse a gusto con su pelo y aspecto, está fuera de toda duda. Se han encontrado herramientas para el cabello en restos arqueológicos. Y esas primeras necesidades de sentirse limpia y domar el cabello, con el paso del tiempo se sofisticaron hasta el momento en el que las mujeres (y cada vez más hombres), se empiezan a interesar por la moda varios siglos después. La moda para el pelo ha pasado por todos los estilos imaginables, pero ¿qué podían hacer las mujeres para domar sus melenas cuando ‘la moda’ era llevar el cabello liso y ellas lo tenían rizado? Hubo un tiempo no muy lejano, en el que las mujeres planchaban su pelo literalmente. Ponían sus cabezas sobre una tabla de planchar y repasaban su cabello con una plancha de ropa.

TECNOLOGÍA E INNOVACIÓN AL SERVICIO DE LAS PLANCHAS DE CABELLO

Por suerte, el uso de la electricidad llegó a aquellos primeros alisadores de metal. Pero desde 1912 hasta la llegada de los alisadores comerciales, tuvieron que pasar casi 80 años. La tecnología y la innovación han revolucionado en todo este tiempo el prototipo original y pasaron a incorporar, además de la electricidad, control de temperatura, materiales cuidadosos con el pelo y variedad en la anchura de sus placas para adaptarlas a todos los tipos de cabello.

Las planchas de pelo profesionales pueden regularse gradualmente en temperaturas que van de los 150 a los 230 grados. Las temperaturas más altas están dirigidas a realizar tratamientos capilares para cerrar las cutículas, pero se desaconsejan para simples alisados o para realizar ondas. La temperatura ideal para eso son los 160 a 180 grados dependiendo si nuestro cabello es fino o está dañado o tintado. El material de las primeras planchas de pelo era el hierro.

La tecnología, el avance en el conocimiento del cabello y su salud, ha hecho que ahora las placas sean de materiales como la cerámica, que logra conducir altas temperaturas evitando daños al cabello y la turmalina, que es un mineral perteneciente al grupo de los silicatos y que acumula cargas opuestas al calentarlo. Con esto se consigue liberar iones que potencial el brillo y evitan el encrespamiento. Ahora las planchas para el pelo disponen además de placas más estrechas y ligeras para los viajes, otras redondeadas para facilitar los rizos, son ultradeslizantes para facilitar el uso doméstico con resultados profesionales de peluquería… y esto no se va a parar ahí. La investigación y la tecnología siguen poniéndose al servicio de estos aparatos buscando una mejora continua.